Metodos Barrera

Preservativo masculino

Consiste en una funda de látex que se adapta al pene erecto. Es uno de los dispositivos anticonceptivos más antiguamente utilizados, se sabe con certeza que hacia 1.700 se vendían en toda Europa y que se utilizaban preferentemente en los prostíbulos. No obstante estos primeros condones disponibles en el mercado estaban fabricados con membranas de intestino animal y resultaban muy caros.

La invención del proceso de vulcanización del caucho permitió fabricar preservativos con este material hace algo más de 100 años. Sin embargo fue necesario que se desarrollara el proceso de elaboración del látex (savia del árbol del caucho concentrada y estabilizada para poder fabricar con caucho preservativos de láminas más delgadas lo que mejoró su calidad y aceptación, además la fabricación masiva de preservativos de látex ha facilitado una disminución importante de su costo, que hacía prohibitivo los elaborados con intestino animal.

Un dato interesante

Los métodos anticonceptivos de barrera, junto con el coitus interruptus, han sido, probablemente los más antiguos y únicos utilizados durante muchos siglos.
La aparición de los anticonceptivos orales del DIU, así como la asociación entre los métodos de barrera en los prostíbulos o las relaciones extramaritales, los desplazaron durante muchos años a un segundo plano dentro de la planificación familiar.
Actualmente, dada su inocuidad y su eficacia cuando se utilizan en forma correcta, estamos asistiendo al reconocimiento de su importancia.
Es imprescindible que conozcan todas las posibilidades que brindan los métodos de barrera sin olvidar que están indicados en, al menos, algún momento de los años fértiles de la mayoría de las personas.
El mecanismo de acción de los métodos consiste en impedir mecánica y/o químicamente que los espermatozoides entren en contacto con el moco cervical.

Características

La utilización del látex como sustituto de la membrana animal ha permitido elaborar distintos tamaños del preservativo, adaptándose de esta forma a la supuesta diferencia del tamaño de los penes entre los individuos de los distintos países.
La mayoría de los fabricantes producen dos tamaños básicos denominados preservativos clase I y clase II.

Preservativo clase I:

180 mm de largo.
52 mm de ancho medio en plano.

Preservativo clase II:

160 mm de largo.
49 de ancho medio en plano.

El espesor varía entre 0,04 y 0,07 mm (la conductividad térmica del caucho es inferior a la de la membrana animal, de ahí que sea importante alcanzar espesores reducidos si se desea disminuir al máximo las diferencias entre la temperatura corporal y la del preservativo.

Al margen de las características dimensionales los preservativos se fabrican en diversos estilos, así los hay secos o lubricados, sencillos o terminados en un receptáculo recto o moldeados, lisos o de superficie rugosa, coloreados o del tono natural del látex. Además algunos llevan añadidos en su superficie un lubricante y o un espermicida.

No queremos finalizar este apartado sin mencionar dos dispositivos existentes en el mercado que, si bien no son estrictamente condones están relacionados con ellos. Nos referimos a los denominados "condones de glande", también llamados Américan tip, que al cubrir exclusivamente el glande resbalan con gran facilidad o se ajustan demasiado, por lo que no se deben recomendar como método anticonceptivo. El otro dispositivo es el anticonceptivo uretral, que consiste en una pequeña bolsa con una varilla que se incerta en la uretra del hombre, pudiendo lesionarla, razón por la cual tampoco es aconsejable.

Eficacia

El condón, utilizado correctamente, es un método muy eficaz. La eficacia teórica, que en este caso mide la probabilidad de que un condón se rompa o se filtre y se produzca un embarazo fluctúa entre 0.05 y 2 embarazos por 100 parejas/año usados. No obstante, no se dispone de datos sobre la frecuencia real de la rotura de los condones, se habla de 1 de cada 100 de los preservativos de baja calidad y de 1 de cada 1000 de los buenos, sin embargo la London Rubber Corporation, importante compañía de fabricación de preservativos afirma recibir tan solo una queja por cada millón de preservativos vendidos.

La eficacia de su uso varía significativamente de acuerdo con la edad, el deseo de tener o no más hijos y la utilización de este método de forma ocasional o continuada. Así se habla de una tasa general de fallos en el primer día de utilización de un 9,6 por 100 parejas/año existiendo diferencias entre las parejas que no querían tener más hijos (tasa de 7,1% embarazos) aquellos que pretendía posponer un embarazo (tasa de fallos en el primer año entre un 1 y 4% cuando la edad de la mujer es superior a los 30 años y entre un 10 y un 33% cuando es inferior a 25 años.

En relación con la utilización del condón de forma ocasional o continuada, se ha obtenido una tasa de fallos de 0,8 a 3,6 por ciento mujeres/año en parejas que utilizan este método esporádicamnete, y una tasa de 0,7 a 3,6 por 100 en aquellas que lo hacían en forma continuada durante más de cuatro años, entre estas últimas la tasa de embarazos en las mujeres de 35 años o más años fue de 0,7 por 100 mujeres/año frente a un 3,6 por 100 mujeres/año en las de 25-34 años.
Es posible aumentar la eficacia, no obstante es difícil medir la eficacia adicional ya que las tasas de embarazos en usuarios del preservativo son bajas.

Aceptación

Se calcula que el preservativo es utilizado por muchos millones de parejas en todo el mundo, no obstante su uso se concentra a diferencia de los anticonceptivos orales o de la esterilización, en algunas regiones especialmente en países desarrollados.

Teniendo en cuenta, por un lado, la falta de constancia en su uso, lo que origina que su eficacia sea sensiblemente inferior a la teórica presentada por algunos estudios y, por otro lado, considerando la renuncia de determinados sectores de la población a utilizarlo, no hace suponer que tal vez no sea tan aceptable como los otros métodos anticonceptivos. Las razones que se argumentan su no utilización son las siguientes:

Disminución de la sensibilidad de ambos miembros de la pareja durante el coito. Es una queja común tanto en usuarios como en no usuarios, sin embargo nunca se ha comprobado si esto es cierto, y en caso afirmativo, en qué medida. Se cree (y así también lo piensan los usuarios) que cuanto menor sea el grosor del preservativo, menor será la disminución de la sensibilidad. Otro dato que se ha obtenido de las distintas encuestas señala que los usuarios a largo plazo experimentan menos la disminución de la sensibilidad. Frente al aspecto negativo implícito en la disminución de la sensibilidad tenemos que reconocer que algunas parejas consideran este hecho una ventaja, ya que les permite coitos más prolongados.

Incomodidad del método: Está determinada por la necesidad de tener que colocar el preservativo en cada coito mientras se realiza el acto sexual y retirarlo después, así como por la precaución de guardarlo previamente en un lugar conveniente y de fácil acceso. Estos inconvenientes son todavía más acuciantes en las parejas que habitan en viviendas que dificultan la vida privada. Aunque es cierto que no es posible eliminar estas desventajas, si cabe la posibilidad de reducirlas recurriendo al proceso de fabricación y empaquetado (preservativo con lubricación (seca) a base de siliconas que es menos peligroso que la húmeda; empaquetado de los condones de forma que en cada paquete individual se especifique en qué posición se debe desenrrollar, así como que la presentación permita su rápida colocación; e incluso facilitar en cada paquete bolsas adecuadas para la eliminación del condón tras su utilización.

El mal concepto que se tiene de él por su asociación con las enfermedades venérias y la prostitución. A este concepto han contribuido durante siglos tanto las leyes que prohibían su ventas o que restringían su uso "para evitar enfermedades" como médicos y otro profesionales que declaran inmoral su uso. Esta situación puede ser reversible mediante campañas de promoción. No obstante, podemos decir qué, si bien no conocemos ningún estudio al respecto, nuestra impresión es que al menos en nuestro país y entre personas de cultura media-alta el preservativo ha superado esa fase de mala prensa.

Difusión de concepto erróneos sobre su eficacia. En determinados sectores de la población se piensa que la frecuencia de filtraciones y rotura de los condones es relativamente elevada; de echo está extendida la práctica de "probar" cada preservativo antes de usarlo, lo cual además de innecesario, puede facilitar su rotura durante el coito (ya que aveces se producen inadvertidamente pequeñas soluciones de continuidad con las uñas del usuario). Existen además, algunas creencias en determinadas culturas acerca de que "el semen es un tónico necesario para la salud de la mujer" o "el uso del condón puede originar impotencia".

 

Abandono del método

En general las tasas de continuación son inferiores a las del DIU y a las de los AO; además, algunas parejas lo utilizan en combinación con los métodos de Planificación Familiar Natural (PFN), lo que hace más difícil determinar dichas tasas.
En las tasas de continuación como acontecía con la eficacia, intervienen factores como la motivación y la edad de las parejas.
Otro factor importante que influye en la continuación es el grado de desarrollo del país, siendo inferior en los países en desarrollo, que en los desarrollados.

Recomendaciones para su uso

Los preservativos deben conservarse en un lugar seco y frío, preferiblemente de fácil acceso.

Se utilizará un preservativo por cada relación sexual colocándolo antes de introducir el pene en la vagina. Son dos las razones que se recomienda que no exista penetración antes de que el preservativo esté colocado: en primer lugar por la posibilidad de que existan espermatozoides en la secreción preeyaculatoria, si bien no está demostrado, la otra razón se basa en el hecho de que una vez que existe penetración es difícil que la pareja interrumpa su relación sexual para colocarse el preservativo.

El preservativo se coloca sobre el pene erecto; la parte enrrollada debe quedar hacia fuera para poder desarrollarlo de forma que el pene quede cubierto con él.

Si se utiliza un preservativo simple no es conveniente ajustar el funde del mismo a la punta del pene, lo que evitará que se derrame el eyaculado por el extremo abierto. Por esa misma razón si el preservativo es de los que tiene un receptáculo hay que extraer el aire contenido en el.

Se puede ayudar a la parte externa del preservativo una crema espermicida o un lubricante soluble en agua, la mayoría de los preservativos actuales llevan incorporado un lubricante). No se debe utilizar vaselina ni jalea de petróleo porque pueden dañar el látex.

No se debe comprobar la integridad del condón inflándolo o estirándolo antes de utilizarlo, y hay que evitar tocarlo con uñas afiladas.

No es necesario, como se ha informado en muchas ocasiones, retirar el pene inmediatamente después de la eyaculación; se puede mantener la relación mientras el preservativo permanezca sujeto a la base del pene.

Después de la eyaculación hay que comprobar lo siguiente; que el preservativo no se haya desplazado del pene, además hay que sostener el borde del preservativo junto a la base del pene mientras se retira este.

Tras la relación sexual debe verificarse la integridad del preservativo; en caso de rotura o "goteo" del líquido seminal se aconseja introducir en la vagina inmediatamente un espermicida.


Asegurate de que el preservativo esté por el lado correcto, si está al revés no lo vas a poder desenrrollar.


Con los dedos índice y pulgar apretá la punta del preservativo para quitarle el aire.
Si a tu pene no le han hecho la circuncisión tenés que echar la piel que cubre el glande (prepucio) para atrás antes de desenrrollarlo.


Desenrrollalo desde la punta hasta la base, cubriendo totalmente tu pene, no lo estires.


Una vez finalizado el acto:
Envolvé el preservativo con un pedazo de papel higiénico y tiralo a la basura, nunca al inodoro.
Lavate las manos y los genitales.
Si al usar preservativos tenés alguna irritación o malestar, consultá a tu médico, puede ser una reacción alérgica al látex o al lubricante.

Ventajas en Incovenientes

Contradicciones

Alergia al látex (es muy raro).
Paciente con dificultad para mantener la erección cuando utilizan el preservativo

Beneficios no anticonceptivos

Reducen la trasmición de las enfermedades venéreas incluido el herpes genital y el HIV. Diversos estudios han hablado de la impermeabilidad del látex para el virus HIV. No obstante, el principal problema surge cuando el preservativo se rompe durante la relación sexual, razón por la cual algunos autores aconsejan añadir espermicidas, por su poder germicida, en portadores de HIV, se necesitan estudios más amplios para confirmar estos datos

En relación con lo anterior, ejercen cierta protección frente a la salpingitis y a la infertilidad secundaria a esta.

Disminuyen el riesgo de "Cancer cervical".

Pueden ser utilizados en el tratamiento de la eyaculación precoz.

Son muy útiles en las parejas en las que la mujer presenta reacciones alérgicas al semen de su compañero, así como cuando se desarrollan anticuerpos contra el semen con la subsiguiente infertilidad.

En algunos varones que tienen dificultad para mantener la erección bien por la edad, bien por haber sido sometidos a alguna intervención quirúrgica abdominal inferior, el preservativo puede facilitar la erección al ejercer cierto efecto de torniquete.