Afecciones comunes

Mastitis

La mastitis o celulitis de la mama puede ser puerperal (relacionada con la lactancia) o no puerperal. Cada condición tiene una etiología y un microorganismo responsables diferentes. En ambos casos, el tratamiento inadecuado o retardado puede dar como resultado la formación de un absceso.
La mastitis puerperal puede presentarse en cualquiera de dos contextos: epidérmico o endémico. La mastitis epidérmica se relaciona con un portador hospitalario en una sala de maternidad, ocurre en los días siguientes al parto, más comúnmente es causada por S. aureus e involucra a las glándulas y los conductos mamarios.
Las pacientes se presentan con fiebre y escalofríos, así como eritema, calor y dolor a la palpación en las mamas.
El lactante también es portador del microorganismo, de modo que el tratamiento incluye la suspensión de la lactancia (pero se continúa con la extracción de la leche para prevenir la ingurgitación), una penicilina resistente a la penicilinasa (p. ej. dicoxacilina) compresas de hielo y analgésicos.
La mastitis puerperal endémica es una infección periductal de origen polimicrobiano.
Los signos y los síntomas son similares a los de la mastitis epidérmica excepto por el hecho de que ocurren semanas, no días, después del parto.
Dado que por lo común el lactante no es la fuente de la infección, se continúa con la lactancia para prevenir la ingurgitación y la posible formación de un absceso.
El tratamiento retardado o inadecuado de la mastitis puede llevar a la formación de un absceso. Como otros abscesos, un absceso de la mama es una infección tabicada que no se alivia con antibióticos solos debido a la perfusión disminuida.
Los abscesos de la mama no puerperales o subareolares recurrentes son más comunes que los puerperales. La etiología no está clara pero en algunos casos puede estar relacionada con la ectasia ductal o la inversión del pezón o con enfermedades  sistémicas como la diabetes.
La infección es  polimicrobiana e incluye microorganismos anaerobios

Anamnesis

Como en cualquier otro órgano, el diagnóstico de las enfermedades mamarias comienza con un interrogatorio completo.
Sin embargo, es importante recordar que no se puede excluir el diagnóstico de cáncer de la mama por cualquier hallazgo único en los antecedentes de la paciente. Por ejemplo, no se pueden emplear factores como la juventud de la paciente, su raza u origen étnico, la ausencia de factores de riesgo de cáncer de la  mama y síntomas de aspecto benigno asociados con una masa mamaria para excluir el diagnóstico de cáncer de la mama.
El interrogatorio de las pacientes con molestias mamarias debe incluir información detallada acerca de su molestia principal, así como todos los síntomas positivos y negativos relacionados con la molestia. Se deben documentar los factores de riesgo de cáncer de la mama, así como los resultados de procedimientos diagnósticos y quirúrgicos previos en las mamas.