Estres y Climaterio

Causas del Estrés y Climaterio

¿Qué es el Estrés?

Es la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de una persona que busca adaptarse y reajustarse a presiones tanto internas como externas.
En otras palabras es el resultado de la adaptación de nuestro cuerpo y espíritu al cambio que exige un esfuerzo físico y emocional.

Aún los acontecimientos positivos pueden generar cierto grado de estrés cuando requieren cambios y/o adaptaciones.
El filósofo griego Pitágoras definía a la adaptación como el "don de la excelencia humana". Nunca antes el hombre debió desarrollar este talento tan intensamente como en la actualidad.
La percepción del estrés es totalmente subjetiva y personal. Shakespeare decía que las cosas son raramente buenas o malas, es muestro espíritu que las transforma en tales.
El agente estresante puede ser una situación, un suceso o la observación de un objeto.

Agentes estresantes

Personales

Autopercepción y autoestima.
Ansiedad: no sólo es un síntoma que refleja el estrés sino también una causa suplementaria del estrés. El proceso de reacción a la ansiedad comienza con la percepción de un estímulo que desencadena un reflejo de miedo que produce estimulación de las glándulas endocrinas y del sistema nervioso simpático. Las personas que reaccionan por medio de la ansiedad están sujetas a un nivel elevado de estrés que se instala mediante un mecanismo de retroalimentación.

Las frustraciones, la sobrecarga o exceso de requerimiento (cuando nuestras expectativas son demasiado grandes con respecto a nosotros mismos o a nuestro entorno) también generan estrés.
Menopausia o andropausia (climaterio masculino)
Enfermedad o cirugía.
Adicciones (alcohol, drogas, juegos)
Secuestro, cautiverio, agresión física, violación.

Ambientales

Ruidos, tránsito, horarios.
Mudanza.
Adaptación a nuevo ambiente físico-geográfico.
Ajuste a cambios políticos.
Colas para trámites, aglomeraciones.
Catástrofes, guerra, escasez de alimentos de primera necesidad.

Económico - Financiero

Cambios importantes en el patrimonio. deudas, hipotecas, etc.

De la pareja

Noviazgo, rupturas, casamiento, divorcio.
Embarazo, abortos.
Problemas sexuales.
Enfermedad o muerte del cónyuge.

Laborales

Cambios de trabajo, conflictos, exceso de tareas.
Jubilación, despidos, desempleo prolongado.
Formativos: elección de carrera universitaria, conflictos entre vocación y conveniencia, presentación a exámenes, pérdida de materias.

Sociales

AscensoS o descenso de clase social.
Liderazgo.
Desarraigo.
Discriminación.

Síntomas

La persistencia o cronicidad de algunos de estos síntomas los transforman en enfermedad.
Estudios epidemiológicos han puesto en evidencia la vinculación entre cardiopatías y estrés: hipertensión, enfermedades coronarias y trombosis.
Otras enfermedades relacionadas con la ansiedad y la excesiva tensión se vinculan con la obesidad, el alcoholismo, el tabaquismo y la hiperactividad. Ulcera, asma, insomnio, enfermedades autoinmunes y hasta el cáncer son favorecidos por el aumento o la disminución de las defensas inducidas por el estrés crónico o por el estrés intenso en tiempo corto.
Ya conocemos que es el estrés, sus causas, sus manifestaciones físicas y psíquicas pero.

¿Cómo controlarlo?

Sabemos que los responsables de la salud y la calidad de vida somos nosotros mismos. La adopción de un estilo de vida que respete nuestras necesidades; el abandono de malos hábitos y el fijarnos objetivos gratificantes aunque sean pequeños nos acercan a un nivel de vida sana.

Síntomas actuales del estrés

Sistema muscular:
Contracturas, dolores, tics nerviosos, tartamudeo.
Cefaleas tensionales.
Bruxismo (por oprimir fuertemente los dientes).
Temblores, sacudidas.

Sistema nervioso parasimpático:
Nauseas.
Cambios en el apetito.
Cólicos.
Acidez.
Micción frecuente.
Constipación, diarrea.
Impotencia sexual.

Sistema nervioso simpático:
Cambios en la tensión arterial: alta o baja.
Mareos, palpitaciones, taquicardia, palmas húmedas, transpiración aumentada, manos o pies fríos.
Dolor en el pecho.
Agitación o dificultad al respirar.

Emocionales:
Rabia, ansiedad, angustia.
Tendencia a la depresión.
Miedos exagerados.
Excesiva excitación.
Verguenza, bloqueo emocional.
Disminución o falta del deseo sexual (síntoma sumamente frecuente)
Confusión mental.
Trastornos del sueño.
Sensación de apetito permanente.
Dificultad para concentrarse.

Sistema endocrino:
Dolores de tipo artrítico en articulaciones.
Excesivo dolor menstrual.
Cambios bruscos en la temperatura corporal.
Fatiga, fatiga crónica, cansancio fácil.
Infertilidad sin causa aparente.
Sed excesiva.
Retención de líquidos.

Sistema inmunológico:
Resfrías o gripes a repetición.
Hongos recurrentes.
Alergias, urticaria.
Infecciones frecuentes.
Aftas bucales, anginas.
Mononucleosis, herpes simple.